La Kelly: modelo y cantante causó revuelo en redes sociales al negarse rotundamente a interpretar el éxito global que la lanzó a la fama. Con una fría respuesta ante los micrófonos, la artista dejó claro que busca cerrar su ciclo con Babo y concentrarse en sus propios proyectos.
La tensión en la escena urbana mexicana ha vuelto a encenderse. Durante un reciente encuentro con los medios de comunicación, el recuerdo del éxito viral de La Kelly Shorty Party volvió a convertirse en tendencia cuando la propia cantante rechazó en vivo cantar la colaboración que la catapultó a la fama internacional junto a Cartel de Santa.
Lo que prometía ser una interacción rutinaria de prensa se transformó en un tenso momento que confirmó la ruptura total entre la influencer regia y el equipo liderado por Babo.
El incómodo momento en que La Kelly Shorty Party quedó en el olvido
El incidente ocurrió cuando un reportero se le acercó entonando la famosa línea «Toda la shori shori…». En lugar de sumarse al coro como solía hacerlo tras el estreno del sencillo, la artista frenó en seco la interpretación ante las cámaras:
«Ay no, eso ya pasó. Esa ya no está chida… O sea, sí me gusta, pero ya una nueva mejor», declaró la intérprete para sorpresa de los presentes.
Inmediatamente después, pidió el micrófono para cantar un adelanto a capella de lo que será La Kelly nueva canción, dejando en claro que su prioridad absoluta es construir un catálogo propio lejos de la sombra de la agrupación regiomontana. Esta distancia mediática también ocurre en medio de la expectativa generada por el entorno cercano de la cantante y la reciente controversia en torno a la tiradera lanzada por Jay Oc, el novio de La Kelly, lo que demuestra que el conflicto con el sello va más allá de un simple gusto musical.
La disputa por las regalías Shorty Party y el quiebre con Babo

El rechazo público hacia la canción no responde únicamente a un cansancio artístico tras meses de rotación en plataformas digitales. La raíz de la controversia está directamente ligada al aspecto financiero tras el lanzamiento del sencillo.
A pesar de que el tema acumuló cientos de millones de reproducciones en Spotify y YouTube, trascendió que la artista no habría quedado satisfecha con los porcentajes pactados. La controversia por las regalías Shorty Party revivió las críticas hacia los acuerdos comerciales del sello, un tema recurrente en la historia del grupo que recuerda polémicas pasadas como los desacuerdos económicos de W Corona y su manejo de dinero con Cartel de Santa.
¿Autonomía artística o falta de agradecimiento?
Las declaraciones de la cantante dividieron de inmediato a la comunidad urbana en dos posturas muy marcadas:
- Sus defensores: Argumentan que una artista no tiene la obligación de continuar promocionando una obra si considera que no recibió la remuneración justa ni la transparencia adecuada por los derechos del tema.
- Sus detractores: Seguidores del colectivo regio señalan que la actitud de la intérprete refleja una falta de gratitud hacia la plataforma que le brindó proyección internacional en la industria de la música.
Con el tema Shorty Party prácticamente fuera de su repertorio en directo, la Kelly continúa enfocada en sus próximos estrenos de estudio, dispuesta a demostrar que su éxito comercial en la escena no dependía de un solo sencillo.





