En entrevista con Urban Street, Knnon habla sobre el significado de liderar a Puerto Rico en la Freestyle World Cup, el proceso de selección del equipo, el debate sobre Yartzi y la preparación para uno de los retos más importantes de su carrera. Además, repasa los momentos personales que lo han marcado y comparte el sueño de disputar una final contra México, con su padre presente en las gradas.
¿Qué significa para ti, con tu edad, ser el capitán de Puerto Rico en un Mundial?
Realmente, significa muchísimo. Tener 22 años y asumir la responsabilidad de ser el capitán de Puerto Rico es algo que todavía me cuesta asimilar. Es una oportunidad única que hay que abrazar y aprovechar, sin miedo ni temor.

Desde chiquito, mi sueño siempre ha sido representar a Puerto Rico. Cuando hablaba de llegar a un Mundial, utilizaba esa palabra de manera general, pensando en representar a mi país en una competencia internacional de Red Bull o en otros escenarios mundiales. Hoy, tener la oportunidad de hacerlo de esta manera es un sueño cumplido. Significa demasiado para mí.
¿Cómo viviste todo el proceso que terminó llevándote a ser elegido capitán, especialmente con el debate que hubo alrededor de Yartzi?
Fue un proceso bastante loco. Cuando me dieron la noticia, me impactó muchísimo. No te voy a mentir: sentía que existía la posibilidad de que me eligieran como capitán de PR, porque a veces hay rumores que terminan haciéndose públicos. Aun así, recibir la confirmación fue algo muy fuerte.
En cuanto al debate alrededor de Yartzi, hay muchos factores que la gente no necesariamente conoce o puede ver desde afuera. Me sorprendió un poco ver cómo algunas personas que lo criticaron durante años ahora lo apoyan y lo consideran una bestia. Y quiero dejar algo claro: eso no significa que yo piense que Yartzi no es un freestyler de alto nivel. Al contrario, tiene muchísimo talento. Lo que me llama la atención es ese cambio en la percepción del público. Si hubiera recibido ese mismo respaldo cuando estuvo en FMS, quizás su historia habría sido diferente.
Entiendo que hubo opiniones divididas y que cada persona tiene derecho a pensar como quiera. Yo ya di mi versión y, a partir de ahí, no puedo controlar lo que opine la gente. Hay cosas que simplemente no están en nuestras manos, y una de ellas es la opinión pública.
Ahora nos toca echarle pichón, seguir trabajando y enfocarnos en lo nuestro. No podemos quedarnos atrapados en un debate que no podemos cambiar. Tenemos una responsabilidad enorme y debemos responder con trabajo, preparación y resultados.
¿Qué viste en RS y XELA para decidir que ellos eran los compañeros ideales para representar a Puerto Rico?
RS es un estratega. A la hora de competir, entiende muy bien lo que significa una batalla y todo lo que requiere. Es un elemento importantísimo para representar a Puerto Rico.
Siempre he dicho que los mejores no son necesariamente los que sueltan las rimas más duras. En una batalla hay muchos otros aspectos que cuentan: la estrategia, la lectura del rival, la capacidad de conectar con el público y la manera de desenvolverse en el escenario. RS domina muchas de esas facetas y, además, es un showman. Sabe ofrecer un buen espectáculo, y esa es una de las cualidades que más me llaman la atención de él.

En cuanto a XELA, como dije anteriormente en Molusco, es mi freestyler favorito de Puerto Rico. Siento que tiene un potencial enorme. Es muy creativo, tiene muchísimo carisma, un flow increíble y una capacidad especial para conectar con el público. Tiene todas las herramientas para ser atractivo dentro de una competencia de este nivel.
Con ambos tengo mucha química. Hemos rapeado juntos desde hace mucho tiempo y existe una conexión que considero fundamental para competir en equipo. La realidad es que siento que RS y XELA son los dos compañeros con los que debo representar a Puerto Rico en este Mundial.
¿Qué tiene el Team Puerto Rico que quizá el público todavía no ha visto?
Creo que hay muchas cosas que el público todavía no conoce de nosotros, especialmente nuestro carácter. Es comprensible, porque quizás no somos los freestylers con mayor reconocimiento internacional y hay personas que todavía no han tenido la oportunidad de vernos competir.
Pero lo que puedo decirles es que esperen de todo. Que no nos conozcan no significa que no tengamos las herramientas para competir y dar la sorpresa.
Van a ver carácter, cojones y muchísimo flow. Estamos trabajando para demostrar de qué estamos hechos y para que Puerto Rico se sienta orgulloso de su equipo.
¿Cómo se están preparando para competir en un formato 3 vs. 3, donde ya no depende todo de ti?
La preparación requiere muchísimo trabajo. Estamos entrenando semanalmente, más de una vez por semana, y tenemos un campo de entrenamiento que nos facilita la Federación de Breaking.
También invitamos a distintos freestylers de la escena para simular batallas de tres contra tres. Traemos a otros competidores, formamos los equipos y practicamos para acostumbrarnos a las exigencias de este formato.
Lo más importante es aprender a complementarnos, escucharnos y encontrar la mejor manera de funcionar juntos. En una competencia de equipos no basta con que cada integrante tenga un nivel individual alto; hay que entender cómo se conectan las fortalezas de cada uno y cómo podemos construir algo colectivo.
Esto no es lo mismo que un Chuty contra Knnon o un Chuty contra RS. Aquí no se trata solamente de un enfrentamiento individual: es Puerto Rico contra España, o contra cualquier otro país que nos toque enfrentar. Y eso cambia muchas cosas, aunque a veces la gente no lo vea así.
¿Cuál ha sido el momento más especial en tu vida lejos del freestyle?
Sin duda, uno de los momentos más especiales de mi vida fue cuando pude viajar a México para ver a mi padre.
Mi papá es mexicano, de Tepatitlán, Jalisco. En 2014 ocurrió algo muy difícil para nuestra familia: lo deportaron y tuvo que irse a vivir a México. No pudimos volver a verlo en persona hasta 2022, ocho años después.
Poder reencontrarnos fue una bendición. Sin duda, ese fue uno de los momentos más especiales de mi vida.
¿Cuál ha sido el momento de tu carrera en el que dijiste: “Esto realmente puede cambiar mi vida”?
Siento que ese momento es ahora, con la Freestyle World Cup. Este Mundial sí puede cambiar mi vida, y es algo que tengo muy presente. Creo que todos los muchachos del equipo somos conscientes de lo que tenemos delante y de la oportunidad que representa.
Sin duda, este ha sido el año más fructífero de mi carrera en el freestyle. Han pasado muchas cosas buenas y siento que todo el trabajo, las experiencias y los momentos difíciles de años anteriores están empezando a cobrar sentido.
Ahora tenemos que aprovechar esta oportunidad, seguir preparándonos y demostrar que estamos a la altura del reto.
¿Cómo ha influido tu familia en el camino que has recorrido dentro del freestyle?
Mi familia ha influido muchísimo. Recuerdo que, cuando comencé a participar en mis primeros eventos, mi mamá y mi hermana tenían que acompañarme porque todavía era muy pequeño. Ellas estuvieron conmigo en aquellas primeras presentaciones y siempre me apoyaron.
Con el tiempo fui creciendo, aprendí a moverme por mi cuenta y empecé a tener más independencia. Pero ellas nunca dejaron de estar pendientes de lo que hacía, de preguntarme cómo me iba y de apoyarme en cada etapa.
Ahora están todavía más involucradas en mi carrera y eso me hace muy feliz. Han sido parte de este camino desde el principio, y saber que siguen conmigo en un momento tan importante significa muchísimo.
¿Qué representa para ti poder representar a Puerto Rico después de todo lo que has vivido?
Representar a Puerto Rico lo significa todo para mí. Cuando miro hacia atrás y veo todo lo que ha pasado, me parece increíble estar viviendo este momento.
A veces uno tiene planes en la cabeza y se imagina cómo quiere que sucedan las cosas, pero la realidad no siempre sigue el camino que esperamos. Hubo campeonatos que no se dieron y oportunidades que no salieron como quería. Sin embargo, ahora, gracias a Dios, están pasando muchas cosas buenas.

Por eso, a veces siento que todo me explota en la cabeza. Es una locura pensar en el proceso que me ha traído hasta aquí y en la posición que ocupo hoy.
Sé lo importante que es esta representación para nuestro país y no pienso tomarla a la ligera. Voy a asumirla con toda la seriedad, el compromiso y el respeto que merece Puerto Rico.
Tu AKA viene de una cámara y además estudiaste fotografía. ¿Crees que la fotografía ha influido en tu manera de ver y entender el freestyle?
Sí, es correcto. Mi AKA viene de la cámara Canon y estudié fotografía.
Siento que la fotografía y el freestyle tienen una conexión muy interesante, especialmente cuando hablamos de la improvisación, de lo espontáneo y de esa chispa que aparece en un momento determinado.
En la fotografía, muchas veces la clave está en capturar el instante preciso. En el freestyle pasa algo parecido: tienes que estar atento, leer lo que está ocurriendo y aprovechar el momento para crear algo que no se va a repetir de la misma manera.
Ambas disciplinas requieren sensibilidad, observación y capacidad para reaccionar. Por eso siento que la fotografía y el freestyle van de la mano.
¿Qué aprendiste de las derrotas que nunca hubieras podido aprender ganando?
Estoy convencido de que lo que uno aprende de las derrotas muchas veces supera lo que aprende de las victorias. Siento que varias derrotas de mi carrera, que en su momento no entendía, están cobrando sentido ahora. El tiempo de Dios es perfecto.
La primera lección es que no puedes rendirte. Pero una derrota también te obliga a reconocer tus carencias y a identificar los errores que cometiste. Y lo interesante es que no todas te enseñan lo mismo: cada situación te muestra algo diferente.

A veces analizas una batalla y te das cuenta de que no escuchaste lo suficiente al rival, de que fallaste en una respuesta o de que pudiste interpretar mejor lo que estaba pasando. Es importante tener la capacidad de revisarte, reconocer tus fallos y aprender de ellos.
Las derrotas te moldean. Te enseñan a competir, a conocerte y a entender qué necesitas mejorar. Pero para aprovecharlas tienes que ser honesto contigo mismo y estar dispuesto a trabajar en aquello que no hiciste bien.
¿Qué es lo más difícil de ser capitán: competir, tomar decisiones o responder por tus compañeros?
Diría que la toma de decisiones es lo más importante y, probablemente, la parte más delicada de ser capitán. Competir y responder por mis compañeros son responsabilidades que asumo con toda la disposición del mundo. Sé que voy a dar el cien por ciento por ellos y por Puerto Rico.
Pero tomar decisiones implica una responsabilidad especial, porque no siempre se trata de lo que uno quiere individualmente, sino de lo que considera mejor para el equipo. Hay que pensar en los compañeros, en las circunstancias de cada batalla y en cómo nuestras decisiones pueden influir en el resultado.
En realidad, todo es difícil. Esta no es una posición sencilla, pero estamos tratando de llevarla de la mejor manera posible y, gracias a Dios, las cosas están saliendo bien.
Si llegan a la final del Mundial, ¿contra qué equipo te gustaría competir?
Sin duda, me encantaría que fuera contra México, en su propia casa.
México es un país que llevo en el corazón por mi papá y por toda la historia que nos une. Además, este Mundial será el primer evento en el que él podrá verme competir presencialmente. Estará allí en México, en la tercera fecha y, si Dios quiere, también en la cuarta.
Por eso, imaginar una final entre Puerto Rico y México, con mi padre presente en las gradas, sería algo muy especial. Tendría un significado emocional enorme para mí. Sería una historia muy poética y épica: representar a Puerto Rico en una final mundial, en el país de mi papá, con él viéndome competir en persona.
Si pudieras hablar durante cinco minutos con el Knnon que comenzó a rapear en la escuela, ¿qué le dirías?
Esa pregunta hasta me emociona un poco, solamente de imaginarme hablando con aquel muchacho que comenzó a rapear en la escuela.
Le diría que los sueños no son imposibles. Que tiene que trabajar duro, atreverse a tomar riesgos, confiar en su intuición y hacer las cosas bien. También le diría que siempre intente ser una buena persona.
Todos cometemos errores, pero es importante que nunca actuemos con malicia. Y si en algún momento hacemos algo malo, tenemos que reconocerlo, aprender de ello e intentar ser mejores personas.

Sobre todo, le diría que nunca deje de soñar. En aquel momento, algunos de esos sueños podían parecer una locura, como algo sacado de una película. Pero la vida te demuestra que las cosas pueden suceder cuando trabajas por ellas y mantienes la fe.
Los sueños se hacen realidad y uno no se lo puede imaginar. Si pudiera volver a hablar con aquel Knnon que empezó a rapear en la escuela, le diría que siga adelante, porque algún día entenderá por qué valió la pena no rendirse.
Desde Urban Street, agradecemos a Knnon por dedicarnos su tiempo y compartir con nosotros su historia, sus motivaciones y las expectativas que tiene de cara a este importante desafío.
Le deseamos muchísima suerte a él, a RS, a XELA y a todo el equipo de Puerto Rico en la Freestyle World Cup. Que el trabajo, la unión y el talento de esta selección se traduzcan en grandes actuaciones y que puedan dejar la bandera puertorriqueña en lo más alto.
¡Éxito, Team Puerto Rico! 🇵🇷













