La controversial trayectoria pública de Nicki Minaj vive momentos de extrema tensión en dos frentes radicalmente opuestos. Mientras la superestrella del rap captaba la atención mediática y generaba titulares por su abierta campaña electoral a favor de Donald Trump y los candidatos del Partido Republicano en New Hampshire, la artista recibía un duro revés en el ámbito judicial. Sus exabogados volvieron a los tribunales para exigir una compensación inmediata que bordea los $300,000 por facturas legales impagas.
El bufete de abogados Gordon Rees Scully Mansukhani presentó una moción renovada para solicitar un fallo por desacato (default judgment) ante la Corte Superior del Condado de Los Ángeles, acusando a la intérprete de romper su contrato y adeudar $295,605 dólares en concepto de honorarios, tarifas e intereses acumulados.
La demanda por derechos de autor que originó la deuda
El trasfondo financiero que hoy persigue a la cantante se remonta a la representación legal que la firma le brindó durante una demanda por infracción de derechos de autor. En dicho litigio, se acusaba a la rapera de haber plagiazo la instrumentación y el ritmo del tema «onmysleeve» del compositor Julius Johnson para su canción «I Lied».
A pesar de que el proceso judicial por copyright concluyó mediante un acuerdo privado y fue oficialmente desestimado, el bufete sostiene que la artista no ha abonado los servicios prestados. Los abogados señalaron que la demanda inicial cobrando el dinero fue presentada en marzo y que, tras vencer el plazo legal de 30 días sin recibir respuesta de la cantante, el juez deberá emitir una sentencia por defecto en la audiencia fijada para el próximo 16 de noviembre.
Entre la campaña republicana y polémicas políticas en redes
La solicitud de los abogados fue radicada en la corte en cuestión de minutos mientras la intérprete realizaba una sonada aparición en Derry, New Hampshire. Escortada por oficiales de policía, la rapera posó frente a un centro de votación junto a carteles del candidato republicano Anthony DiLorenzo, en un evento que derivó en duras críticas por la inasistencia a las urnas de la propia artista al no poseer la ciudadanía estadounidense.
Este tipo de activismo se ha vuelto recurrente en el entorno de la cantante. De hecho, la controversia no es ajena a sus redes sociales; durante la misma jornada electoral, Nicki Minaj publicó una imagen de Chucky como republicano provocando la contundente respuesta del creador del personaje, Don Mancini.
Esta alianza estratégica con el movimiento conservador alcanzó su punto máximo en Michigan, donde la cantante compartió escenario con Donald Trump tras viajar a bordo del Air Force One. La sintonía con el exmandatario ha llegado a tal nivel que recientemente trascendió que Donald Trump evaluó a Nicki Minaj como opción para secretaria de prensa de la Casa Blanca.
Un historial de complicaciones financieras y judiciales
La reclamo de casi $300,000 por parte de sus exabogados no representa un incidente aislado en las finanzas de la rapera. A comienzos de año, la artista estuvo a punto de perder su mansión de $20 millones en Los Ángeles en una subasta judicial, logrando frenar la orden tras saldar a última hora una deuda de $500,000 a favor de un guardia de seguridad que demandó a su esposo, Kenneth Petty, por agresión física.
Por otro lado, los problemas legales de la cantante no se limitan a asuntos económicos o políticos. Actualmente, la artista también enfrenta otros frentes en los tribunales, como se evidencia en el proceso donde Nicki Minaj busca evitar la entrega de mensajes de texto privados en la demanda por agresión presentada por su exasistente.
Con los comicios concluidos y la derrota de varios de los candidatos que respaldó en New Hampshire, la artista deberá volcar su atención a la cita del 16 de noviembre en Los Ángeles, donde el juez determinará si le concede el fallo automático a sus antiguos defensores.













